venerdì 1 marzo 2013

sin limites/senza limiti


Tratemos de pasar el límite de lo evidente...en Sin Límites Maurizio Barraco quiere comunicar un mensaje y ese acto conlleva una codificación , que tiene una especificidad bien definida que es la imagen. Codificación y decodificación por parte del receptor/espectador en unidades menores luz, sombra, fondo, una mirada, etc... Lo mismo ocurre con este texto y tanto el lenguaje como la imagen son signos y en calidad de tales son pasibles de recibir múltiples significados. Con todo esto pretendo decir que no es mi intención al escribir estas líneas limitar la decodificación de nadie sino más bien expresarme libremente y hacer uso de mi derecho a dar un punto de vista, que si funciona como gatillo para que algún receptor recree la obra de arte, en buena hora las escribí.
“Yo   no   se   nada
                                    Tu  no  sabes  nada
                                    Ud.  no  sabe  nada
                                    Ellos no saben nada
                                    Ellas no saben nada
                                    Uds.  no saben nada
                            Nosotros no sabemos nada
         La desorientación de mi generación tiene su expli-
         cación en la dirección de nuestra educación,  cuya
         idealización de la acción,  era  -­sin discusión!-
                   una mistificación, en contradicción
                     con nuestra  propensión a la me-
                      ditación, a la contemplación y
                        a la masturbación. (Gutural,
                          lo m s guturalmente que
                            se pueda).   Creo que
                             creo en lo que creo
                             que no creo.Y creo
                               que no creo en lo
                               que creo que creo…”
O. Girondo, Espantapájaros al alcance de todos
Para entender Sin Límites siento que debo hablar de su génesis, que fue el fruto de una conversación en la que yo le pedía a M. Barraco que me limitara, cosa que él se rehusó categóricamente a hacer, porque „La imaginación no tenía límites“. Ahora a la luz del tiempo trascurrido entre la conversación y la materialización de ese discurso, me doy cuenta de la insensatez de mi pedido, como si no tuviéramos suficientes límites o tabúes en este sistema social, occidental y cristiano en el que nos toca vivir y yo, pidiendo más barreras. De esto se trata la serie de imaginar, gozar y pensar sin límites, los límites...
“Vusco volvvver de golpe el golpe.

Sus dos hojas anchas, su válvula

que se abre en suculenta recepción

de multiplicando a multiplicador,

su condición excelente para el placer,
todo avía verdad (…)
Y hembra es el alma de la ausente.

Y hembra es el alma mía…”
César Vallejo, Trilce

profesoresa Marcela Aiello, argentina